No tuve más remedio que volver a pasar por Hanoi para tomar el micro con destino a Ha Giang, otro de las afamadas mecas de los viajeros. Es al norte, entre las altas montañas.
Altísimas! -diría yo. Y bellísimas!!!, ya que están absolutamente cubiertas de verdes maravillosos, surcadas por una infinitud de caminitos laberínticos que unen pueblecitos diseminados como semillas al viento por las laderas.
