Esto de ir cambiándose de isla en isla tiene su encanto y sus contrariedades.
Para una curiosa neta como yo, que no le importa armar y desarmar la valija tres veces por día, es algo que agiliza tu mente: debes revisar mapas, horarios y compañías de lanchas, siguiente alojamiento, actividades para hacer en el nuevo destino, etc. Imposible aburrirse!