Los había
dejado yendo a tomar el micro de las 21 en Cochabamba… que salió finalmente a las 23,30! sin ninguna
explicación…. Evidentemente no estoy en Japón!
Había
comprado un pasaje de coche cama, y se presentó uno parecido a mi transporte escolar
de 7° grado… y con el deterioro del tiempo transcurrido.
Ante mi
queja y la de muchos, la única respuesta fue: -“Vaya a la boletería a ver si le
devuelven la plata…”- o sea, “Ajo y Agua!”
porque eso implicaba volver a buscar hotel para esa noche y pasar por lo
mismo a la mañana siguiente. Y suerte que alcancé a ocupar mi asiento numerado,
porque estaba sobrevendido y se armó un lío bárbaro con los que no pudieron
subir!
Veo que
todos los pasajeros sacan mantas cual cobijas, se ponen gorros y bufandas y se
aplican a dormir.
Yo hice lo
propio, siendo hora más que propicia…. Sólo que empecé a congelarme
inexorablemente…. Ya que mi campera
resultó más que insuficiente! Por debajo de los asientos corría una ventolera como si el piso tuviera rejillas directas al exterior!
8 hs. de
titiritero, además de intentar acomodar las patas entumecidas, y el pánico ante
cada bocinazo y reflecciones de luz alta en los focos de frente, en cada curva
de la noche cerrada, me hicieron verificar mi teoría de que es mucho mejor mi
sistema “dedo-stop”, donde por lo menos converso con los lugareños y aprecio el
paisaje… Micro boliviano, nunca más!!!
Amaneciendo
llegamos a La Paz…
Llegada a la
estación, busco un bus o mini bus hacia la casa de Beatriz, mi anfitriona
oficial en esta ciudad con un nombre tan bonito… tan prometedor….
El caos de
tránsito de las primeras horas
hizo desvanecer mi ilusión de PAZ en un
santiamén!... aunque finalmente llegué a la
dirección establecida en el barrio del bajo.
Beatriz, la
mamá de Amada, mi ex vecina de Tronador, la que me dio ganas de conocer su
país! Me recibió en la vereda con los brazos y el corazón más que abiertos!
Orgullosa me
mostró su departamento, y compartimos un reconfortante caliente desayuno,
prontas a salir a pasear:
1° parada:
ex estación de trenes, construída por Eifell!!!, hoy está siendo reformulada
como estación de salida del funicular.
Proyecto
recién inaugurado hace 4 meses! Empresa china de la mano de Evo! Que une el centro del bajo con el barrio alto!
O sea, los 600 metros! En unas modernísimas cabinas con capacidad para 10
personas, donde todos disfrutan del paisaje del recorrido que sube en más o
menos 10´, sintiéndonos pajaritos (o angelitas) a merced del viento, ya que se
bamboleaban bastante…! (y uno aprovecha para rezarles que no se traben ni se
caigan en ese preciso momento, Ja!)
Hicimos ida
y vuelta, hasta descender por una de las avenidas, y me fue contando de cada
edificio típico del centro, desde la casa de gobierno, custodiada por
uniformados de rojo vestidos a la usanza de la Guerra con el Paraguay.
El viejo cine York en ruinas,
la Casa de Gobierno
cuyo detalle característico es que Don Evo decidió dar vuelta el
reloj, ya que dice que los zurdos deben ir hacia la izquierda… caprichito, verdad?
Es muy
contundente ver que el perfil del banco Central se superpone al de la Catedral,
y que su campanario da exactamente la espalda a la populosa población… causalidad?...
El templo de San Francisco, con sus artistas callejeros en el gran atrio:
Pasamos
frente al Teatro Municipal, que sería el botón de muestra del Colón, según los
bolivianos…(¡?) (Que evidentemente jamás
lo vieron!)
Subimos por
la calle Jasen, típica y original callejuela colonial empedrada con guijarros y
fachadas de bonitos colores en sus tiendas y cafecitos, donde vivió Murillo,
héroe local, y actualmente funciona el Consejo de Arquitectos en una de sus
portadas, Ja!
Lo
extraordinario de una guía local y nativa como Beatriz, es que además es una
amante de la Historia del Arte y “casi” arquitecta! (por poquitas materias que
no terminó de rendir), aunque experta colaboradora de su ex marido, también
arquitecto, experto en urbanismo y paisajismo. Bingo!
Dando la
vuelta a una plazoleta que ostenta “el Big Ben Paceño”, nos encontramos otra
marcha de Cholas reclamando sus derechos…
Seguía
aumentando el caos de tránsito como en cualquier gran ciudad!
Y nosotras
seguíamos reconociendo distintos mercados, pasarelas, avenidas, y la casa de la
abuela de Beatriz! Ja! Que bien podría ser Patrimonio histórico, pero que
desgraciadamente, como casi todas, han pasado a ser burdos negocios de chucherías…
Al mediodía
hicimos un alto en la casa de su otra hija pintora y artista, quien orgullosa me
mostró algunas de sus obras,
y con el padre de Amada compartimos un almuerzo típico:
Mote, chuño y tunta! Con jugo exprimido!
A saber:
mote= choclo de granos grandes y sabrosos; chuño= papas negras con un proceso
de deshidratación bajo la helada y exprimidas a pata! Y la tunta, también papas
blancas chiquititas y congeladas que se hidratan y vuelven a crecer! Todo con el rico sabor familiar!
Ahí me
agarró el sueñito y volvimos por una siesta…
ya que a la nochecita queríamos ir a una tarqueada (peña boliviana) que se realizó en un Coliseo cubierto (tipo
Luna Park, pero la mitad). Lleno! Y
lleno de vendedores ambulantes de comida!
Finalmente comenzó el “Festival del Viento en los Andes”, televisado en
cadena! y aparecieron las bandas de sikurys, los redoblantes, tambores y
tamboriles, quenas, flautas de todo tipo, hasta cuadradas! Y los bailarines con
sus coloridos trajes, según las regiones.
Daban la
vuelta al estadio con sus pasitos y voleos, revoleando las targas (cuerdas o
pañuelos tipo zamba) y sahumeando el ambiente con sus carboncitos de mirra,
incienso, y coca! Por supuesto! Y mucho alcohol! Algunos chorritos iban al piso
para honrar a la Pacha, Ja!
Los “Jacha
Mallku” me encantaron! Es un grupo de
charangos, sikus largos con batería, bajo y teclados, super vitales y
armoniosos! Pongan Youtube: frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
Volvimos
antes de que termine por un tema de transporte antes de medianoche, lástima!
Estaba bueno….
Esta mañana
levantada tempranísimo para ir a las Jungas (Selvas) de Coroico, al NorEste de
La Paz, rumbo a la frontera con Brasil.
Salí con el
fresquito envuelto en guantes de lana, 2 pares de calzas, pantalón (algo finito
pero es que ayer tuve el beneficio del lavarropas de Beatriz y aproveché a
poner todo mi ajuar de viajera a punto tintorería!) buzo, campera y…sombrero
azul, rumbo a la estación de minibuses.
Resultaron
ser las Daewo Damas (como la que yo
tenía para las naranjas, Ja!), esos “pancitos lactal” que se sacuden como flan Ravanna,
con 12 miniasientos para lililungos! Y que al menor viento lateral o un
tropiezo con un adoquín, parece que fueran a volcar sin remedio. En fin,
después me dicen de la seguridad del transporte, y me critican mis queridos
Scanias..! cada uno a su juego!
Recorrimos 3
horas de un camino sinuoso sinfín, al borde de abismos “abismales”, de
profundidades a donde no te llega la vista, y coronados de nieve y nubes
efímeras, que sube hasta los 6.200 m.s.n.m.!
Tras pasar
las cumbres, el paisaje cambia drásticamente y un verde profundo te envuelve el
Alma: manchones de bananeros de hojas gigantes, flores, frutas en guirnaldas
enhebradas en árboles de belleza cautivante. Perfume de eucaliptus, azahares,
cítricos y maderas húmedas, en un cocktail visual de grandeza imponente, que
seguía subiendo caracoles de tierra roja y chozitas ocres.
Llegamos a
Coroico, con su plazita típica central, bordeada de capillita, dependencia
municipal, y cientos de negocitos. Más los ambulantes y kiosquitos de cualquier
especie. Un grupo de predicadores evangelistas completaban el bochinche en una
esquina, en competencia con los parlantes de la promoción de planes de
celulares en la otra…
-“NOOO!!!!!...”-
no vine hasta aquí a seguir con los mercadillos… Quiero verde! Sólo
verde!!!! Y SILENCIO!!!! Así no son las selvas en mi imaginación!
Algo
frustrada, salí a caminar por los alrededores, pero sabiendo que “todo lo que
baja, luego hay que subirlo…” desistí de
seguir las cuestas, y contraté un taxi! (compartido entre 6! Ja!) a unas cascadas
cercanas, bah! A unos “chorritos”
cercanos… donde la sombra me refugió del sol abrasador, ya estábamos en
27°! Unas mariposas me reconocieron, y
me posaron para la bienvenida!
Algunos se
bañaban en una olla natural, pero nadie me avisó de llevar malla, por lo que
disfruté con el disfrute de los demás, Ja!
Luego visité la comunidad de Tocaña, habitada por los descendientes de los esclavos negros que lo fueron hasta 1952!
Ya
reconfortada, bananas y mandarinas mediante, bajé al trotecito, decidida a
volver con mi dedito en alto! Segundos
apenas para que apareciera una Toyota super! con Guillermo al volante, el ingeniero
vial que había construido esa carretera en el ´83 y ahora estaba contratado
para su relevamiento de mejoras! Me vino explicando todo el proceso de cómo se
siguen las huellas de los animales para hacer los trazados, el trato con los
nativos de las zonas que van “invadiendo”, los cálculos de los puentes, la
dinamitaciones de los túneles, los muros de contención, los cortes a pique de
algunas laderas, el comportamiento de los glaciares, los tipos de pavimentos, el
embalse de las aguas para el consumo de toda la población de La Paz, etcs. Interesantísimo!
En menos de
lo pensado ya estábamos entrando a la ciudad, cuando nos sorprendió otra
comparsa “Incaica” que festejaban el aniversario de su barriada. Otra vez la
música y el baile acompasado!
Gracias a
Dios, a la Vida, a los ángeles o a quien sea, por otro día de tan maravillosos
regalos!
Volví con el
corazón lleno de aromas, colores y sonidos! De Vida!
Me dejó
cerca del Centro, y bajé por “la calle de las Brujas”! llamada así porque es donde venden todas las
chucherías para las macumbas (algunos le dicen ofrendas). Esto incluye los
hornitos, los sahumerios, los “regalitos” a la Pacha, los Ekhekos, y los fetos
de llamas y cabritos! Porque toda
ceremonia o ritual que se precie de tal, incluye sangre animal! Aunque aquí se lo toma como un “detalle
folklorico”. BESTIAS!!!!
Aunque
bueno… sabemos que las brujitas estamos en todos lados…! No sólo en estas
callecitas, aunque yo prefiero las hadas a las brujas! Ja!
Volví a la casita de Beatriz, quién me esperaba con
un plato tibio de quinoa con queso de cabra…
Y me regala semillas para mi huerta angosturense! Ojalá fructifiquen! Y me siga nutriendo de
divertidas aventuras!
Ahora los
voy dejando, el bañito y la bolsa de agua caliente me esperan! (De nuevo en los
0°C!)
Ah! Y más
modelitos de hoy!:
No es un milagro que anden con el sombrerito sin que se les caiga? Ja!
Ja! Que sueñen con haditas! O angelitos, según
prefieran…
PD: Ya estoy en Copacabana recién arribadita, tengo que armarles el informe de hoy, pero acá están por apagar el internet, sorry, se los debo para otro día... nunca se sabe donde vuelv a hber conección, besitos!
Jaja!! Vas a tener que probar un sombrerito!!! Beso!!!
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