martes, 7 de agosto de 2018

Riivere du Loup


Como todo lo bueno, dos veces breve!  (O algo así), la mañana siguiente fue de despedida, y a seguir el Camino..!  dejando siempre abierta la puerta a los reencuentros futuros.



Volví a la ruta, dedo mediante, con el desafío de volver a cruzar el largo puente que une la isla con el continente, y seguir 900 kms. más!  En el horizonte:  Toronto!  Paso previo a las famosas Cataratas del Niágara, ya veremos, veremos… y al fin llegaremos.


Lo cierto es que me llevó sólo dos autos para salir y un tercero directo a Ontario!!! 

Eran tres amigos cincuentones que volvían de una semana de pesca en Newtherland con la carga trofeo de pescado en cubetas llenas de hielo. Debían llegar a sus hogares  a 1200 kms. para la repartida antes que se echen a perder. Ergo, sin paradas! Directo!

Amigables y dicharacheros, músicos de profesión, y gustosos de la vida (excepto de la de los pescados!) estaban encantados con mi historia de viajera, y sacaron a relucir las propias cuando ellos también fueron jóvenes. Es hermoso este volver a confiar, recordar los buenos tiempos, sentirse que uno todavía PUEDE!!!  Ya les daba ganas de organizarse otra nueva “escapada”, pero sin la camioneta, volver a “los dedos”. Vamos todavía!

Pensaban turnarse manejando toda la noche, por lo que llegados a Riviere du Loup, ya siendo las 20 pm., me pareció prudente pedirles que me dejaran en algún motel sobre la ruta. Insistieron en continuar, ya que íbamos en el mismo sentido, aunque yo sin urgencias! Así que decliné el ofrecimiento, y entonces me buscaron un lugar “precioso!”. 

Se tomaron la molestia de buscar en internet algún potable en los kms. sucesivos, y previa despedida con café de Tim Hurton, me dejaron en la puerta y me entraron la valija. Hasta que yo no les dí el OK. De que estaba todo en orden para mí, no me abandonaron. Parecían mis primos! Ja!

Hay veces que los encuentros parecen cortos, o llevan varias horas, pero es tal la intensidad de las emociones que se tocan, que las despedidas duelen como si se tratara de viejos amigos….

Buena Vida, chicos!  y Salut a los pescados!  Y GRACIAS!!!!

Me acomodé en el hotelcito, salí a buscar algo para cenar, cervecita mediante, y a la vuelta, en la plaza central, un grupo de música celta, cerraba la noche.

¡Qué placer..! 

A demain!...  faltan otros 400 kms. a Toronto.

Gracias angelitos!, y Gracias por los primos disfrazados de Uds.! los reconozco!


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