viernes, 26 de julio de 2019

Todo concluye al fin....


Contento y orgulloso de su viaje, Herg se había citado con su hijo en un shopping donde él trabajaba, para desayunar. Storm y yo, lo seguimos, igual de contentos!

Su hijo  hablaba inglés y pude descifrar varias de las situaciones de los días pasados. Incluso él había estado en Buenos Aires, por lo que tuvimos un agradable rato de compartir “conversación de verdad”, ja!



Luego de despedirnos y prometerme una visita a Patagonia, Herg me llevó a dar una vuelta más por la capital y entonces, detuvo mi carroza en un museo de arte moderno, 


donde exponían una selección de la obra de 




y de la obra de Kjarkas   el pintor que había conocido días atrás al pasar por su hermitaña cueva en Borgarfjöudur, por allá arriba…  



Y me fascinó!!  Todos sus cuadros son paisajes naturales, donde las flores, ocupan un lugar más que relevante. Una preciosidad!  Otro para googlear, digno de conocer!  Maravilloso!

Al salir, me volvió a sorprender!  Quiso invitarme a almorzar a un restaurant al parecer exquisito, y super top por la decoración.

-“De ninguna manera!”- me negué esta vez. –“Ya has hecho un montón por mí! No puedo seguir aceptando tanto!  Estoy  en deuda contigo por las siguientes 5 vidas!”- traté de hacerle entender mi negación con mi mayor amabilidad, aunque sin querer lastimarlo, porque me daba cuenta, que para él era un gusto y un placer, sentirse acompañado, y agasajarme. Pero yo ya no podía entender tanto ofrecimiento, a cambio de nada!, y sin mostrar 2° intenciones….

Tanto insistió que no tuve más remedio que aceptar.  La camarera nos ubicó en un bonito lugar, y yo me sentía una vagabunda con mi ropa de turista (¡?) ya cuasi roñosa.

Despés de la comida pedida (que él eligió porque para mí la carta estaba en árabe puro o ponja básico), yo seguí preguntándole :_ “Porqué??”  Porqué hacía todo eso conmigo?

De alguna manera, y no me pregunten “cómo?”, entendí!

De alguna manera me “dijo” algo así:  “Por lo mismo que compro muchos zapatos, y muchas camperas…. No me voy a llevar mi plata a ningún lado…  Desde hace dos años, tengo un cáncer en todo el cuerpo, que me está llevando…. No me queda mucho….”

El ahora sonreía y a mí se me llenaron los ojos de lágrimas.

La moza reapareció con 2 cafés y 2 porciones de torta, de lo más exquisita y bella (parecía una pintura de flores al óleo), y de lo más amarga que fue esa despedida.








Le hice prometer que vendría a Patagonia, y sólo asintió con la cabeza como diciendo: “Ya no puedo prometer nada”….

Me alcanzó entonces al aeropuerto, con Piazzolla y su Adios Nonino, en el MP4.

Con un silencioso largo abrazo, dimos por cerrado mi paso por Niceland...

Storm me ladró desde la ventanilla baja, mientras juntos emprendían su solitario regreso…



Por mi parte, con el alma llena de sentimientos de gratitud, me dispuse a seguir mi vuelo!....




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