Hoy tempranito, moto taxi mediante, me despedi de Katmandú.
El aeropuerto es tan pequeño que está en medio de la ciudad, como si fuera una playa larga, no más que eso.
Yo era la única “blanca” entre tantísimos pasajeros indios, árabes, chinos, y vaya a saber de donde más, pero occidentales, niente!
En el vuelo éramos apenas diez! Todos sentaditos de la izquierda para ver las cumbres del cordón de los Himalayas, desde “casi” su misma altura, ja! De hecho se los llama “los ocho ocho miles”, ya que son los ocho picos más altos del planeta, por encima de los 8000 metros, cuyo totem jerárquico es el Everest (los otros quedaron disminuídos en el anonimato, a pesar de sus alturas casi igualitarias).
Sigo siendo tan afortunada, que me tocó un día fantástico de sol pleno! Otra hubiera sido la historia si estuviera lloviendo o nublado. Bahh..nublado, a esa altura, está siempre, de hecho el avión atravesó varias capas de espumosas níveas, pero finalmente a esa altura, estaba despejado, y las pude ver en todo su señorío, maravilloso!
Un verdadero REGALO del cielo…
Aterrizamos entre montañas verdes y pueblitos mínimos, en un aeropuerto que parecía la casita de Heydi. Al entrar, ya te anuncian la bienvenida al “Reino de la Felicidad”.
Es que Bhután hace años que ha dejado de medir el producto bruto interno de su economía, y sólo mide el nivel de felicidad de sus habitantes, que apenas llegan setecientos mil y pico, algo así como una gran familia!
Están gobernados por una pareja de reyes super jóvenes, él de apenas 44 y es rey desde sus 17. La reina, con solo 35, ya tiene 3 hijos! El mayor, futuro rey, de 9, y otro ni{o de 6 y la benjamina, princesita al fin, de solo 3 añitos.
Aquí en Bhután tienen plena libertad de elegir sus parejas y tener cuantos hijos les plazca, aunque está bien visto, que mínimo tres!
Toda familia desea que alguno de sus hijos decida ser monje, para educarse y habitar en los monasterios y darle honor y prestigio a la familia. Pero cada joven decide por sí mismo, hasta que hace los votos, luego ya no hay marcha atrás. Lo de monjes incluye también a las chicas que lo pueden hacer también si lo desean, aunque está mejor visto que decidan ser madres.
El gobierno otorga educación gratuita hasta la universidad inclusive, asistencia en hospitales para todos, centros de jubilados con alimentación garantizada, y todos tienen unas caras de lo más pacíficas.
Me llamó tanto la atención como manejan, todo está en orden, las calles, las rutas… Thimbú, es la única capital de mundo que no tiene semáforos, no los necesitan! Se respetan los pasos, paran a la europea para que cruces, mantienen las distancias y las velocidades. NO tocan bocina! Es un abismo con Katmandú y todas las otras megaciudades por las que he pasado. Aquí todo fluye entre algodones… Hablan bajito… nadie grita.. sonrién… Parece que estás en el Truman Show de Jim Carrey, ja!
Lo cierto es que es el país con más conciencia ecológica del planeta, para eso te cobran una tasa diaria que va directamente al cuidado del medio ambiente. Es el único país que tiene el índice negativo (por debajo del 0) en emisiones de gases de carbono. Su territorio está cubierto en un 72% por bosques nativos de cipreses, y la tala está más que prohibida.
Por todo esto quería venir a conocerlo! Y para estar un poquito más cerca del Cielo.. ja!
Lo cierto es que me están tratando a mí también de reina!
Mi grupo resultó unipersonal, así que tengo un guía, un chofer y un auto divino, todo para mí sola. Me trajeron a un cinco estrellas de película, y tanto el almuerzo, como la cena, ya me están haciendo recuperar los 8 kilos que venía bajando…
Además, todo vegetariano! Y exquisito! No picante!!!! Estoy FELIZ! Puedo volver a decir: “...mmmm...que rico…” y saber que todo proviene de cocinas limpísimas y campos sin agrotóxicos. Todo un lujo! Me lo remerezco! Ja!
Lo cierto es que en el aeropuerto me estaban esperando con el cartelito con mi nombre. Estaba tan emocionada, es la primera vez que me sucede en la vida! Más vale tarde que nunca, ja!
Me colocaron la chalina de seda blanca como símbolo de bienvenida y me hicieron la reverencia con las manos sobre el pecho. Cómo para no sentirte una Diosa?!
De allí nos fuimos directo a ver el Gran Buda. Una escultura monumental de 55 metros de alto, toda pintada en oro, que adentro alberga un templo.
Ésta se construyó entre 2006 y 2010 con el aporte de unos cuantos miles de dólares por un tal Peter de Singapore, como donación a este su querido país. Se ve que además de tener con qué, el señor quería lavarse algún buen karma, o prepararse para el siguiente, ja! (ya me salió la criticona, sepan disculpar las molestias)
Lo cierto es que alrededor de este templo-estatua estaban reunidos casi todos los monjes y habitantes de Timbu y alrededores. Hoy se iniciaba un evento que dura quince días y que no entendí que conmemoran. La gente de las afueras va con sus carpas pernocta en los alrededores. El gobierno abaste la comida para todo el mundo durante todas las jornadas. Mañana el rey -aquí política y religión están absolutamente entrelazadas y forma un mismo núcleo- recibirá al rey de Thailandia para presidir los actos. Mientras andaban decorando todo con flores, vasijas de agua y velas para las purificaciones. La cantinela de mantras flotaba sin fin en el aire celeste de un cielo más que límpido.
Aunque más tarde se largó un tormentón de aquellos -pobre gente!..-. Claro, estamos en la época de los monzones, por eso hay 0 turistas, y eso es otra maravilla para mí!
De allí me llevaron a ver la plaza del Down Town con su reloj central.
Es tan pequeño, que pensé que era de juguete, o que sería una broma. No lo es! Es así nomás, pura sencillez, nada de obeliscos ni torres.
Eso sí, arcos por todas partes, pero no son de Triunfo al modo Napoleón, son de Bienvenida a los distintos sitios a visitar.
Tras el almuerzo -yo sola en un restaurant cuasi estrella Michelín, tanto en decoración como en sabor- fuimos a conocer la estupa del Rey anterior. O sea, su tumba, cuya madre mandó construir cuando perdió a su hijo. Ella aún vive con sus 95 años!
Dentro de todo el boato que se supone para un personaje de semejante categoría, era un lugar acorde a la excelencia que emana de la distinción, cuando ésta no pretende fanfarronerías ni orgullos vanos. Todo rodeado de jardines cuidadísimos, y plenos de aroma a rosas frescas.
Por último fuimos al Palacio de Gobierno, que es la sede administrativa y parlamentaria, y por supuesto con sus templos anexos, el monasterio pertinente, los grandes patios y jardines, y la mismísima casa del Rey. Todo formando un mismo conjunto edilicio. Super recontra cuidado, todo pintado de blanco, con balustres de madera torneados, todas sus ventanas y puertas rodeadas por una decoración exquisita, banderas doradas para la longevidad. Verdes para la salud, azul no me acuerdo para que… y así, todo con su simbolismo.
Todo lucía impoluto, a pesar de haber sido construído 600 años atrás!
A su vez, el bello silencio de los vacíos… oh bien preciado! Tuve suerte que al ser domingo, no había nadie (los que se supone que trabajan allí, o los mismos monjes que lo habitan, ni mucho menos turistas!) iupii!!!
Finalizada la visita, me entregaron en el hotel, me dieron los horarios para mañana, y me dejaron en libertad de movimiento para pasear por donde quisiera, el resto de la tarde.
Por supuesto, eso hice hasta que la lluvia me devolvió a mi habitación.
Ducha de lujo, acomode de fotos, arreglo de valija (otra vez casi pierdo otra ruedita) y cena estupenda (otra vez sola en todo el restaurant). Intuyo que estoy en un hotel fantasma, nunca veo ni escucho a nadie, más que a los empleados regiamente uniformados con los trajes típicos del país.
Cada vez que entro o que se abre la puerta del ascensor, los dos chicos de la recepción, se paran de sus asientos y me hacen una reverencia, quedándose erguidos firmes de pie, hasta que salgo de su vista. Les pedí que no lo hicieran, pero luego me dí cuenta que eso me sucedía en cada tienda que entraba. Lejos de otros vendedores de otras ciudades, que no despegan el ojo del celular ni ten dan boliya, acá se hincan y falta que te besen los pies.
Otra cosa! Un detalle sorprendente: aquí nadie fuma, creo que está prohibido. Mañana les confirmo. Después de todo el humo indebido que tragué en las anteriores locaciones…! Por fin, salud!
Ahora a la camucha, que mañana arrancamos temprano, tengo excursión de todo el día.
Nos vemos!...
















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