lunes, 23 de junio de 2025

Punakha

 Otro día Buthaniense! O sea, pleno de Felicidad!

Arranqué con otro desayuno perfecto, con el sol en los cristales tras la copiosa lluvia nocturna, y mis dos ángeles custodios: Shinring y Tanacam (o algo así) esperándome para conducirme a las visitas programadas para hoy.



Esto fue un templo precioso en Punakha, una región distante 75 kms. de Thimbú, cuyo recorrido de curvas y contracurvas ascendiendo la montaña llevó más de dos horas.







Los precipicios verdes que bordean la ruta ejercen una fascinación en mi cuore que no puedo apartar la vista de ellos: valles y laderas repletos de árboles frescos, bañados por las nubes que atravesábamos a medida que ascendíamos. Aromas a tierra empapada de plegarias en los templetes que arman los peregrinos colgando las cintas de oración, cuadraditos de colores desmigajados por los vientos y desteñidos por el paso del tiempo. Aun así, vistosos y significativos.

Curvas y más curvas, bosques y más bosques, serenidad, vida, contemplación…

Paramos en un monte donde se erigen 108 estupas en honor a los caídos en una batalla por límites con la India. Tras la solución de aquél conflicto (creo que me dijeron que fue en 1996), Buthán e India son países hermanos y se apoyan mutuamente tanto comercialmente como cuando China se entromete más de lo necesario sobre el pequeño Bhután, que además, da asilo a miles de Tibetanos, por lo que los chinos no le tienen ninguna simpatía. Más bien, ganas de devorárselo como otrora al Tibet.





Bhután solo destina el 0,05 % de lo recaudado en impuestos, para el sostenimiento de las Fuerzas Armadas, mínimas, y que se subscriben exclusivamente a temas de pasos fronterizos. Obvio no gasta en armamentos ni en sostener un ejército, son escencialmente pacíficos, como les marca su religión mayoritaria.

En su población hay 80% de budistas practicantes, 15 % de hinduístas, 3% de musulmanes, 1% de cristianos y 1% de no sabe no contesta. A su vez, el budismo mismo, tiene decenas de ramas o escuelas, cada una con sus ritos, prácticas y seguidores.

En definitiva, supuesta libertad de elección. Aunque la religión la tienen tan metida desde la cuna, que es cuasi imposible, decir que “eligen”.

Volviendo a otras costumbres, me llama muchísimo la atención que aquí casi no ves remeras, jeans ni prendas occidentales. Todos lucen una especie de “bata” atada y englobada en la espalda, la mayor de las veces en un paño de lana escocés de cuadros pequeños en la gama de los bordeauxs o de los azules o grises. Por debajo de las mangas, aparecen otras mangas muy gruesas, muy blancas, como recogidas hasta medio brazo. Los hombres usan este especie de kimono de una pieza hasta la rodilla, con medias tres cuartos negras y zapatos de cuero o botas super decoradas según la ocasión. Las mujeres usan lo mismo pero de la cintura a los tobillos, acompañando con blusas labradas de cuellos cruzados y mangas anchas. Incluso los uniformes escolares siguen este diseño, y tanto campesinos como oficinistas, mozos o piloto de avión, lo llevan todo el día.



Los únicos que van distinto son los monjes, siempre envueltos en sus capas naranjas o bordeaux, cabezas rapadas y algún morral colgado al hombro. Ah! Y todos con el celular en la mano, ja!

Me fui por las ramas! Estábamos de camino al Dzong de Punakha, que anteriormente fue un fuerte y ahora es la sede administrativa del gobierno de esta provincia. Por supuesto, con sus correspondientes templos y dormitorios de monjes, en su interior. Todo en derredor a un gran patio donde desde hace 600 años crece un retoño de la higuera donde se supone que se iluminó el Bhuda. El conjunto edilicio es del siglo XIV, super bien conservado! Con sus paredes blancas, los murales con las mil posiciones del Bhuda, todas las estatuillas, campanas, altares, cortinados, caliz de ofrendas, urnas para tal fin por supuesto! Y cientos de detalles más. Para mi suerte, no había nadie! El piso de madera se lucía brillante en todo su esplendor y el silencio solo era interrumpido por el canto de algún gallo, allá a lo lejos…





Está a orillas de un río bravo, rodeado de jardines de árboles perfumados y colores en sus manojos de flores. Tal es su preciosura, que el lugar fue elegido para la ceremonia de entronización y coronación del rey actual, e incluso allí se celebró su casamiento.

El puente de madera que cruza el río, es de por sí ya una obra de arte en sí mismo.



















Retoño de Árbol de Bo, donde Bhuda se iluminó.

















Como casi todo lo bueno se acaba, cerramos la visita con un almuerzo 12 o´çlock en punto! en el restaurant de un hotel con una vista bellísima a los arrozales en plena maduración. Un espectáculo! Y la comida también!

Lista la panza llena, fuimos a otro pueblo donde se venera a un Bhuda de la fertilidad. Dicen que aquellos que no pueden concebir van a hacer su pedido y deben volver a presentar el vástago como agradecimiento, si es posible con ofrendas de bebidas alcoholicas, porque a este dios parece que le gusta mucho el vino,






Lo otro más que llamativo es que alrededor del altar hay esculturas de penes gigantes, y otros coloridos de tamaño 1:1 o más. Tras las oraciones de petición del milagro, debes comprarte un gran pene en las tiendas de los alrededores (los hay de todos colores, materiales y diseños), dar tres vueltas alrededor del templo, siguiendo las agujas del reloj, y llevártelo a tu casa para que te ayude en las sucesivas noches.

Como yo ya cumplí con cuatro en ese tema, no sentí la necesidad de hacer ningún pedido, mucho menos llevarme un colorinche tal en la valija, ja!

¿Cómo les explicaría a los de las aduanas cuando te revisan tus pertenencias? Ja!

A eso de las 16 ya estábamos de vuelta en la ciudad de Paro, donde se encuentra el único pequeño aeropuerto del país.


¿Les dije que la superficie total de este país es apenas como dos provincias de Tucumán?

Bueno, sigo, me entregaron en otro exquisito hotel y tras arribar a la habitación, se largó el diluvio universal! Esto se llama “culo!” por más pudor religioso que se precie.

Otra tarde propicia para ordenar fotos, archivos, datos, etc.

Siguió otra super cena, tranquilos! No me voy a morir desnutrida...Ja!

Y siendo las 20,30 ya estoy para irme a dormir… mañana se madruga, bye!



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