viernes, 2 de enero de 2026

Fin de Año, vida Nueva....

 Por más peripecias que uno haga en la vida, el reloj no se detiene…



Por suerte! Porque eso significaría el fin.

Para mí, las campanadas fueron simplemente el aviso del inminente final de viaje: un pasaje aéreo rumbo a Buenos Aires, me devolvería a mi patria.



De allí en más… a ver como me invento el resto, o ver qué tiene la Vida para intercambiar conmigo….

La cena de despedida en la terraza-jardín de Monique fue en la prevista calma de una noche veraniega, silenciosa, deliciosa de manjares de agasajo y propósitos deseados.


El día 2 tempranito partimos para Panamá city, tal como estaba previsto.

Primero visitamos el templo de los Baha´i -una bellísima construcción blanca rodeada de prístinos jardines- en la cumbre de un cerro en medio de la gran ciudad.











Desde esa altura podías ver la capital en derredor, cual New York, con sus rascacielos de oficinas dolarizadas marcando la infamia de las clases sociales en ese país “vendido”. En fin… políticas apárte…


Con respecto a los templos Baha´í -que solo hay 7 en todo el mundo- este es el tercero que visito, habiéndome quedado con las ganas del que se encuentra en New Delhi, por razones nefastas ya explicadas en dicho capítulo.

Aunque no pertenezco a esta comunidad (y/o secta como quieran llamarlos), la arquitectura de estos espacios de culto, me resultan tan adorablemente pacíficas como entrar un ratito al cielo…. La luz, el silencio, el vacío…. Gracias arquis que hicieron esto posible, y a Monique por llevarme!



Tras la visita, almuerzo de despedida y rumbeada al aeropuerto de Tocumen. Todo concluye al fin… cantaba la mítica canción de Vox Dei en su álbun Presente, se acuerdan?




O sea, chan chan para mí!

Hasta aquí mi vuelta por el universo, parafraseando a un querido amigo.

Nos vemos en el próximo giro del destino!



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