Para ese dìa, Kari tenìa entradas para la Gran Regata de Sydney a Tasmania, pero se levantò con placas en la garganta , ademàs del consabido malhumor.
Para nuestra suerte, los chicos y yo, podìamos ir solos.
Para ese dìa, Kari tenìa entradas para la Gran Regata de Sydney a Tasmania, pero se levantò con placas en la garganta , ademàs del consabido malhumor.
Para nuestra suerte, los chicos y yo, podìamos ir solos.
La mañana se presentò llena de ruidos en la cocina. Kari mantenìa a los chicos en jaque con los preparativos para el almuerzo al que estàbamos todos invitados.
El tren salìa a las 5.00 am. por lo que a las 4 sonò mi despertador, ya que miràndolo con un ojo positivo, la estaciòn quedaba a solo tres cuadras del hostel.