Tras la cena de Navidad con la familia de Goyo, nuevos pasos comienzo a gestar. Algo así como la cuenta regresiva hacia el fin de la vida nómade, aunque aún me quede cierto rato para detenerme...
Dónde?
Tras la cena de Navidad con la familia de Goyo, nuevos pasos comienzo a gestar. Algo así como la cuenta regresiva hacia el fin de la vida nómade, aunque aún me quede cierto rato para detenerme...
Dónde?
Con el sol en el levante, desanduve la estela de la lancha que me devolvió a Almirante, la ciudad continental desde donde salía el bus para David.
Algunas de las ventajas de llegar a ser “mayorcita”, es que en el bus te ceden el asiento. Aunque cada vez que lo hacen, yo me pregunto: ¿en qué se me nota? Eso porque yo no me veo el mechón blanco modelo zorrino Pepé Le Pew (el francesito que persigue a una gata, se acuerdan de ese dibujito?) (O sea que vos sos mayorcita/o también! Ja!)
Un pueblito costero tan pequeño como su nombre. No más de 8 o 10 manzanas con la selva por perímetro y el mar Atlántico en su borde oriental.