¡Aquí estoy! Llegó el tan preciado-dudoso momento!
Desde que estaba en Vietnam que venía averiguando la posibilidad de llegar al Tibet en tren atravesando China (no quería ni pisarla, ja!)
¡Aquí estoy! Llegó el tan preciado-dudoso momento!
Desde que estaba en Vietnam que venía averiguando la posibilidad de llegar al Tibet en tren atravesando China (no quería ni pisarla, ja!)
Debo confesar que solo pronunciar su nombre, me produce pavura.
Me cuestioné un montón si vendría por estos lares, o cómo continuaría mi viaje.
Que no es lo mismo que la esposa del sapo, ni una sopa femenina, sino la región más al norte de Vietnam, lindando con la frontera china.
No tuve más remedio que volver a pasar por Hanoi para tomar el micro con destino a Ha Giang, otro de las afamadas mecas de los viajeros. Es al norte, entre las altas montañas.
Altísimas! -diría yo. Y bellísimas!!!, ya que están absolutamente cubiertas de verdes maravillosos, surcadas por una infinitud de caminitos laberínticos que unen pueblecitos diseminados como semillas al viento por las laderas.