Seguimos subiendo en direcciòn norte… rumbo a la mítica Chan Rai.
Una vez más el tren nocturno, con sus beneficios e incomodidades en la misma medida.
Seguimos subiendo en direcciòn norte… rumbo a la mítica Chan Rai.
Una vez más el tren nocturno, con sus beneficios e incomodidades en la misma medida.
Hoy hace un año, era jueves santo. Y para ese día tenía organizada la partida de mi querido vagón en Villa La Angostura. Tenía apalabrado un “carpooler”, o sea , un auto “a dedo virtual” por la web, hacia Buenos Aires, empezando a ejercer la Confianza por sobre muchas cosas, y comenzando a cumplir mi sueño de vida viajera.
Lo malo y breve, dos veces bueno! O algo así!
Ya que para llegar a Ayutthaya tuve que volver a tomar el tren, por suerte esta vez, sólo fueron dos horas de viaje.
Al llegar a la respectiva estación, el mismo acoso de taxistas y tocs tocs de siempre y la incertidumbre de hacia donde dirigirme.
Como todo lo bueno, también tiene un final, el paseo al paraíso se despidió con un amanecer dorado sobre un lago en paz, pleno del sonoro despertar de pájaros y brisas de olitas desperezándose.
Mientras en el hemisferio sur se inicia el otoño, se supone que en el norte, es tiempo de Primavera. Pero en estas regiones tropicales no existe la división en cuatro estaciones, sino en dos: época de lluvias y época de sequía.
Evidentemente estoy en esta última, el calor es sofocante e inhabilitante, por lo que una excursión de dos días a un lago sonaba extraordinario. Y así lo fue!
Esta más que turística ciudad, porque es puerta- puerto a las islas del oeste, no tiene nada apetecible para ofrecerme, más que el techito protector de la tarde anterior, sin embargo, le dediqué dos días de mi presencia.
Esto de ir cambiándose de isla en isla tiene su encanto y sus contrariedades.
Para una curiosa neta como yo, que no le importa armar y desarmar la valija tres veces por día, es algo que agiliza tu mente: debes revisar mapas, horarios y compañías de lanchas, siguiente alojamiento, actividades para hacer en el nuevo destino, etc. Imposible aburrirse!
Con la inocencia de la ignorancia y la promesa de que “las Phi Phi son las mejores islas de Tailandia”, dejé la Koh Lippe con rumbo a la nueva meca.
Desde Indonesia que ya escuchaba de estas bellezas únicas, de lo maravillosas que son, destino insuperable para los mieleros, etc. etc. que al final, tanto picó mi curiosidad.
Pasé la mañana escribiendo y la tarde escuchándome adentro.
Nada como balancearse en una hamaca para masajear los sentimientos que cuestan salir a la luz.
Cada vez me son más desconocidos los nombres de los lugares donde supuestamente hay algo interesante para ver, hacer o disfrutar.
George Town es la capital de la región de Penang, que mayoritariamente es una isla. Mi concepto de isla como terrenito vacío donde asoma una palmera en medio de un gran mar, tipo dibujito de Robinson Crusoe, ya fue deshechado hace rato!
¿Qué sería de los viajeros actuales sin el Google map, el Bookingt, el convertidor de divisas, el traductor, la cámara, el whatsapp, los blogs de “qué ver y hacer en....”, y tantas otras funciones que se nos han vuelto tan vitales como el agua?
Sabía que me iba a enfrentar con una grande. K.L. es de esas ciudades que junto con Hong Kong, Shangai, o Beijing, me dan escalofríos solo de nombrarlas. Tanto por la escala monumental de sus edificios como por la cantidad de personas que las transitan. Ni hablar que aún hoy, que voy entrando en Asia muy lentamente, la verdad? con los chinitos no me llevo…

Cruzar una frontera nunca me fue más fácil que entre Singapore y Malasya.
Salí de mi hotel, tomé un colectivo local en la esquina, y en una hora y cuarto ya estaba en el siguiente país, Malasya! así nomás!
Me juré que por largo tiempo no quería tomar más aviones, después de los cuasi seis consecutivos que había tenido que tomar para ir saltando de una isla a otra desde New Zeland hasta Indonesia. A saber: a Fiji, a Vanuatu, a Solomón, a Papúa Nueva Guinea, a Filipinas y finalmente a Indonesia.
Así que a mi próximo destino, Singapore, quería llegar “lentamente” en barco.